verso converso

aportes incorrectos después de haber caído del caballo...

Y él les dijo: «Así, todo escriba que ha llegado a ser discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.» (Mt 13,52)


febrero 22, 2005

5 maneras de esconder a un elefante

"El mundo moderno no tiene respuesta para la más grande y obvia de las preguntas: ¿para qué están allí todas las cosas? ¿qué sentido tienen? ¿para qué hemos nacido?

La pregunta tiene el tamaño de un elefante. ¿Y cómo se puede esconder un elefante? Pues bien, el mundo moderno ha inventado no menos de cinco modos de hacerlo.

1 - La Diversión es la primera y la más efectiva de las maneras de esconder al elefante. Un elefante puede ser escondido con lauchas si las hay en suficiente cantidad. De modo que nuestro mundo está lleno de miles de pequeñas cosas que nos mantienen distraídos de una cosa grande. Se nos mantiene tan ocupados que no tenemos tiempo para pensar.

2- La Propaganda es la siguiente. Desde que el mundo moderno no tiene respuestas para la pregunta más grande de todas, designa la cuestión con las palabras más feas que puede concebir tales como "abstracto", "metafísico" y aun "religioso" y, por sobre todo, "una cuestión de opinión privada" (y por favor no quieran imponerme vuestro parecer.¡Eso sería propaganda! No. Eso es propaganda)- como si la naturaleza del mundo real y nuestros esfuerzos por encontrar la verdad sobre la vida que compartimos en este mundo fueran sólo un sueño o una fantasía particular de nuestras mentes.

3 - La Indiferencia es la tercera manera de esconder al elefante. Alguien exclama "¡He allí un elefante!" y nosotros simplemente bostezamos. Hay Dios o no hay Nada; en cualquier caso hay Muerte. Estos son tres flor de elefantes, pero a nosotros nos importan más las lauchas. Nos apasionamos con el dinero y el sexo y la ambición y nos mantenemos perfectamente indiferentes a su sentido y significado. Somos especialistas -prestamos minuciosa atención al botón de la caja negra y nos mantenemos indiferentes al todo y al por qué.

4- Con la búsqueda de la felicidad - que la Declaración Americana de Independencia llama uno de nuestros grandes e inalienables derechos y que Malcom Muggeridge llama una de las ideas más bobas jamás divulgadas- escondemos al elefante porque da la impresión de que no nos hará felices. El elefante es "negativo", y deberíamos practicar "el poder del pensamiento positivo", "yo estoy bien, tu estás bien", y "la aceptación de sí mismo". Deberíamos gritar "¡Paz, paz!" cuando no hay paz, porque nos hace felices.[...]

5- Finalmente, la reinante filosofía ortodoxa del subjetivismo mella la punta de la aguja que podría pinchar el globo de la felicidad volviéndola sobre sí: la verdad es lo que crees "verdad para ti" pero no para mí. La mejor manera de todas de esconder un elefante es esconder tus propios ojos, jugar a las escondidas y no mirar, dejarnos crecer globos oculares invertidos que miran para adentro. Así convertimos a la pregunta de "¿cuál es el verdadero summum bonum; cuál es la verdad sobre el bien?" en otra pregunta: "¿Cuál es mi tabla de valores, el orden de prioridades de mi vida?" Hemos reducido al "Bien" en "valor", "valor" en "valores" y "valores" en "mis valores". Así la ética se reduce a una "clarificación de valores". Y así nos atrevemos a decirle a un honesto científico de la vida como el rey Salomón (o Moisés o San Pablo) "¿Con qué derecho vienes a imponerme tus valores?".

¿Por qué decimos semejantes disparates? ¿Por qué convertimos a los elefantes en lauchas, verdades cósmicas en preferencias personales? Tal vez porque no los podemos montar; a lo mejor nos pisotearían. De modo que los achicamos. Hacemos lo mismo con el sexo, con la religión, con la filosofía. (Hay muchos elefantes en nuestra selva; no hemos podido enjaularlos a todos aún, todavía no hemos logrado "desmitificar" al mundo entero. El Mundo Feliz está a una o dos generaciones por delante.)

Peter Kreeft. En El Eclesiastés: la vida como vanidad de Tres Filosofías de Vida(1989).

5 Comments:

Blogger Juan Ignacio said...

¡Qué buen texto!

Tuve con algunos amigos discusiones que tenían que ver con el último punto. Estamos locos.

No damos consejos porque nos creemos "buenos" al no "imponer" nuestros puntos de vista.

No aconsejamos porque hay que dejar que el otro "encuentre su camino"; de esa forma sacamos la bandera del "vivir y dejar vivir", que no es más que una máscara del "estoy cansado para preocuparme por vos".

Matamos a los bebés en defensa de las madres. Matamos a los viejos porque hacemos un bien al evitar su sufrimiento.

No podemos sentir lástima por alguien porque (por alguna deformación que aún no entiendo) seríamos soberbios si lo hiciéramos.

No podemos hablar de virtud porque seríamos hipócritas.

Saludos.

Juan Ignacio
juan_iog@yahoo.com.ar
http://dehoy.blogspot.com

3:52 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Me gusto la idea de este texto. Pero creo que no es que la gente "esconda elefantes", mas bien creo que no hay "espalda" para bancarse lo que eso significa. Ya que de nada sirve mostrarle las grandes verdades de su vida a alguien, si no solo no va a entenderlo sino que hasta puede que se vuelva iatrogénico para su vida. No creo en ver la verdad y ´punto...en definitiva, cuál es la verdad??? yo solo conozco una que me animo a decir y defender a muerte "la vida del Amor que Xto me propone". Despues no me animaría a acusar a nadie de CIEGO o de OCULTADOR DE ELEFANTES. Ya que cada uno tiene una posibilidad diferente no solo para verlos sino para poder hacer algo con eso tambien. Con esto no hago una apología de la CEGUERA ELEFANTISTICA ni mucho menos. Pero sí creo que hay que ser menos juez y más constructor de posibilidades para que todos tengamos la posibilidad y el acceso a todos los elefantes que tengamos que ver, ya que acceder a esto nos construye y aporta a ser felices.
Aparte la pregunta por el sentido de la vida (creo que asi empezaste no?) no es de las que uno se hace y listo, en distintos momentos de la vida esta pregunta es diferente. Asi como hay momentos en la vida en que esta pregunta nos desarma y necesitamos colgarnos a la TV para esperar a estar mas fuertes (espera activa en el desierto lo llamaria yo). Asi también hay otros momentos en que es la agudeza de esta pregunta la que nos muestra por donde seguir andando para seguir siendo cada vez más uno mismo. Propuesta:ser menos jueces de nuestros hermanos y su ceguera y construir más anteojos.
Maria Eugenia Guinle.
PD: Hernán, te mandé un mail, pero tal vez no te llegó porque no me contestaste...o es porque no tenes tiempo?? no te preocupes sé que ese es tu lado flojo.
Saludiños!!!!

4:32 p.m.  
Blogger Juan Ignacio said...

En referencia a lo dicho por comentarista María Eugenia:

Creo que es válido y yo muchas veces me cuido de eso, de no criticar en vano (o de ver maldad donde hay ignorancia o debilidad; que pueden tener que ver, pero no son exactamente lo mismo).

Pero te diré, moderándome ahora para el otro lado, que la crítica también tiene su lugar.

Hay un momento, una forma y un "alguien" para la crítica. Los obispos, por ejemplo, son nuestros pastores y a veces deben hacer críticas.

Y hay un modo: conocimiento del interlocutor y amor hacia él.

Otra clave es incluirse dentro de los criticados. Saber que lo que predicamos "no es nuestro", es de Dios, y que también caemos en esos errores (o en otros peores).

juan_iog@yahoo.com.ar
http://dehoy.blogspot.com

11:57 a.m.  
Anonymous Logan said...

¡Qué gran texto!

Es increíble la degradación que ha sufrido la forma de ver el mundo por parte de la gente. Los principios reales surgidos de la experiencia espiritual de verdad se han abandonado, y ahora la opinión general es que cada uno tiene sus valores y que no hay principios reales. ¿Cómo hemos llegado a esto?

Pero estoy seguro de que la fe tiene el poder de derrumbar todos esos muros que se han levantado para tapar el elefante. Porque el elefante se intuye, y los muros no son más que una ilusión...

¡Saludos!

8:12 p.m.  
Blogger Juan Ignacio said...

A propósito de la figura del elefante, me acordé de esta Campera que puso Ens:

http://revistaens.blogspot.com/2004_11_07_revistaens_archive.html#110000091339264599

12:37 p.m.  

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