verso converso

aportes incorrectos después de haber caído del caballo...

Y él les dijo: «Así, todo escriba que ha llegado a ser discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.» (Mt 13,52)


julio 25, 2005

es difícil educar

Si quiere ver un perfecto compendio de los errores mas comunes en la "buena crianza" actual de niños lea este post de mi amiga Finitud.

Allí verá como los bienintencionadísimos padres modernos se equivocan al creer que los conceptos semánticos -por ejemplo, explicar las razones del por qué sí o por qué no es conveniente o justo o malo o bueno un cierto acto- influyen en la génesis de los hábitos de los niños pequeños. Hoy es muy claro que el aprendizaje de hábitos, de conductas a edades precoces, va por otros carriles mucho más primitivos y lejanos a la sofisticada maquinaria linguística.
La neurociencia nos ha hecho rever que ninguna "larga explicación" reemplaza (y mucho menos supera) a un buen chirlo. De más está decir que las modernas objeciones al chirlo son políticas, no científicas. Y me abstengo de contundentes citas bíblicas.
Tampoco está de más decir que las explicaciones claras y con amor nunca están de más, a cualquier edad.

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También verá explicitado en ese post (aunque quizás sólo disfrazado de recurso literario) el más simpático y terrible de los errores modernos de crianza: poner a las criaturas en el mismo plano de opinión. Parecemos obviar que un niño es un niño y un adulto es un adulto. Me consta, soy testigo cotidiano en el consultorio, que hoy es común que niños pequeños y adultos confronten puntos de vista sin ningún principio de autoridad en el medio. Otro desprendimiento de una concepción político-cultural nefasta. Así, hoy con tres añitos Axel no se pone las zapatillas para salir al jardín porque no tiene ganas, mañana con veinticuatro, no respetará el semáforo rojo por la misma razón. Y aunque ya entienda las razones por las que la regla está hecha, seguirá haciéndolo hasta atropellar a esa viejita.

Last, but not the least, los padres-público. La gran fascinación de los padres burgueses al descubrir lo que van haciendo los hijos los va transformando en meros espectadores deleitados ante el milagro del desarrollo (y no niego que el desarrollo no merezca tal deleite), situación que, de modo más sutil o más manifiesto, se convierte en complicidad ante la transgresión que debe ser corregida. El pibe percibe como un refuerzo positivo esa sonrisa contenida ante su palabrota. Esta fascinación o "extrañeza" ante los aprendizajes, esta tendencia a transformarse en documentalista de los propios hijos más que en padres, creo que está dada, en parte al menos, por la antinaturalidad de nuestros pequeños grupos familiares donde un bebé es un artículo cada vez más sofisticado y sobreenfocado.

Yo se que Finitud se va a enojar un poquito conmigo por este post -como percibo que se molesta (seguramente con razón) cuando deslizo algún comentario al respecto en su presencia- pero al margen de todo lo que este neuropediatra criticón que nunca fue padre pueda opinar, me consta que Finitud y Juan Ignacio son excelentes papás que aman a su hermoso retoño más que a nada en el mundo. Y yo los felicito con una sana envidia.

Padres: cariño, paciencia y mano firme!
Ánimo!

5 Comments:

Blogger Hernan said...

Si con este post me animé a poner en riesgo una amistad naciente que considero muy valiosa es porque estoy demasiado sensibilizado con el tema.

No se trata de nada personal.

Considero a la cuestión de las repercusiones de la "nueva psicología" en la educación de los niños como una inconmensurable catástrofe en el peor y más realista sentido de la palabra.

6:17 a.m.  
Blogger Arp said...

Estoy seguro de que Finitud no se parece nada a esos padres 'complacientes' de los que tú debes de tener tanta experiencia.
Estoy seguro de que le ha dicho a su hijo que no debe hacer más lo que él todavía no sabe que está mal: no se lo habrá explicado, o le habrá dado un motivo sencillo, pero seguro que basta con su autoridad para educarle.
Creo que en su post ella aludía a la curiosidad infantil, a eso tan tremendo que nos pasa a todos de que cuando queremos conocer algo a la vez lo estamos destrozando, porque no sabemos qué hacer con ello.
A mí me parece admirable la capacidad de asombro de Finitud ante el crecimiento de su hijo.

6:35 a.m.  
Blogger XavMP said...

Bien Arp por calmar las aguas, me espero con inocultable malicia el comentario o la respuesta de nuestra común Finitud.

En cuanto al tema... tiene que haber mano dura y después del llanto y el rechinar de dientes una somera síntesis de las consecuencias. estos pequeños sere absorven conceptos y actitudes a una velocidad notable. Experiencia de padre.

7:47 a.m.  
Blogger Juan Ignacio said...

Me parece que discutir mejores o peores formas de educar, no me compete a mí aquí. Voy a aprovechar para hacer algunos comentarios que puedan aportar algo.

Es difícil separar en el texto del post cuándo se está hablando de Finitud o cuándo se está hablando de alguien en general. Por eso quizás sea oportuno “limpiar la imagen” de Finitud, si es que alguien pudo percibir algo equivocado.

Sé que Finitud, al asombrarse ante la inocencia de Francisco, también le profirió un reto. Ese reto no necesitó de golpes. Bastó con un tono de voz, un gesto adusto, una explicación posterior. Finitud sabe poner límites, no es para nada permisiva.

¿Basta una palabra fuerte y un gesto adusto? ¿Es mejor un golpe? Yo tengo mi opinión. Pero antes de darla, si quieren rigor científico, sugiero que el análisis se aborde desde distintas disciplinas. No sólo las que conozcan el aspecto físico (o biológico). Ni tampoco sólo las que conozcan el aspecto mental; ni sólo aquellas relacionadas con aspectos espirituales de la persona. Hay que tener en cuenta que el hombre es cuerpo y alma.

Mi opinión es: me sería difícil a mí dar un golpe que no sea por una ira descontrolada. Esto da pie a una conclusión más grande. La educación depende, en muchas pequeñas cosas, de las posibilidades y capacidades de la persona. ¿Criterios unificadores? El amor. Sólo eso. Quien pueda pegar con amor... (no soy irónico, eh, dejo abierta la posibilidad).

10:05 a.m.  
Blogger Hernan said...

Finitud debe ser la mejor madre del mundo. Mis comentarios apuntan a otro lado.

1:14 a.m.  

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