verso converso

aportes incorrectos después de haber caído del caballo...

Y él les dijo: «Así, todo escriba que ha llegado a ser discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.» (Mt 13,52)


agosto 12, 2007

patito feo (pato bachiller VI)

Retomando la serie de posts del Pato Bachiller, voy a pasar de aquella casi ignota fábula de Castellani que usé como introducción al tema a otra fábula mucho más conocida y popular, cuyo título está de moda en Argentina por estos días por una nefasta telecomedia para niños, la fábula del Patito feo.

Por si alguno no lo recuerda, se trata de la historia de un pichón de cisne que por desventura nace y es criado entre patos, y a pesar del amor de mamá pata el pichoncito en cuestión sufre de pequeño abundantes humillaciones por sus diferencias con los supuestos hermanos. Luego, al crecer e irse revelando su naturaleza de cisne, encuentra finalmente su redención o, digamos, su reivindicación entre los pares(¿moraleja con un cuestionable tufillo de revancha? No lo se).

De las múltiples lecturas que deben poder hacerse de este cuento infantil, me quedo con una idea aplicable al tema que veniamos tocando: el ADD, el Trastorno por Déficit atencional.

Cuántas veces en el consultorio, al interrogar a los padres de un chico claramente hiperactivo sobre cómo eran ellos mismos en su infancia, descubro que alguno de los progenitores compartía las características conductuales que hoy presenta su hijo. La cosa no es de extrañar, mal que les pese a muchos, existen ciertas bases genéticas para la conducta.

Algunos de esos padres padecieron una escolaridad plagada de sanciones y frustaciones académicas -hablamos de una escolaridad y una infancia en general con disciplina ciertamente más rigurosa que la actual- pero muchos de ellos hoy son tipos felices, que han encontrado su lugar en la vida, que trabajan y han formado familia. Es más, muchos de ellos tipos especialmente buenos o exitosos en lo suyo.
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Supongamos, ya que no puedo pedir que me crean (no tengo modo de demostrarlo), que estas personas tengan un temple especial, un carácter particularmente amable, empático, o quizás humilde. Y sigamos suponiendo, supongamos que esta infancia haya tenido algo que ver con ello. Sí, apelando a un esfuerzo mayúsculo, les pido que supongan que estos chicos frustados en el cole por no poder aprovechar al máximo sus capacidades intelectuales, permanentemente castigados por sus trangresiones en casa, a veces hasta castigados físicamente por sus padres (oh! horror!) con chirlos fascistas y exageradas penitencias simplemente para enseñarles a comportarse, a respetar los derechos de los demás y sobretodo a respetar una autoridad ajena a sus propios impulsos y deseos instantaneos, hayan derivado decía, en adultos centrados, dueños de si mismos, aunque conservando algo de aquella impulsividad y natural dispersión como un plus que les da creatividad, sensibilidad, afabilidad y otras virtudes.

Recontrasupongamos que así como la belleza y magnificencia del cisne adulto debe pasar por la desprolija, parduzca y poco fina estampa del cisne pichón -el "patito feo"- quizás también algunos hombres que de adultos tienen corazones abiertos y tiernos, espíritus curiosos, generosos, que poco calculan su propio interés y mucho piensan en el otro, que aprendieron a esperar o a perder a veces, que tienen otra dimensión del valor de las cosas, tengan que pasar de niños por padecer las consecuencias de la situación de hiperactividad, impulsividad y desatención, que hoy rotulamos como patológica.

Y cuando les pido que supongan semejante hipotésis no les pido que crean que estas supuestas virtudes vienen implícitas en esta particular "naturaleza ADD" ni tampoco que esta naturaleza no venga acompañada de sus defectos y contras. Esto ya lo hacen (y así la pifian de lo lindo) los newagers con su desopilante teoría de "los niños índigo", donde mezclan algo de todo esto que vengo comentando.

Lo que les pido es que vean que las cosas pueden ser más complejas de lo que parecen. Que los tiempos del desarrollo de un alma puede tener etapas que deben ser respetadas. Que lo que reluce, a veces hay que pulirlo mucho, y que este pulido sólo puede ser hecho de cierto modo, no de cualquier modo. Que nuestras urgencias, nuestra necesidad de éxito inmediato, nuestra estúpida competitividad, en conjunción con nuestra vulgarizada psicología facilista, está matando estos procesos lentos, finos, de temple de espíritu desde la misma infancia.

Estamos haciendo desaparecer ciertas especies de hombres, finos ejemplares de maduración lenta y coloridas virtudes, que requieren de un firme tallado para no echarse a perder y para relucir con especial brillo, y al mismo tiempo estamos creando ejércitos de otra especie de hombres, efectivos, productivos, sin conciencia del propio límite, felizmente grises u opacos a fuerza de psicofarmacos estimulantes.

Y decimos: "los estimulantes son buenos para el cerebro del niño en desarrollo, lo integran mejor a la sociedad, no dañan". Pero lo que sabemos en realidad es realmente poco. No se ha demostrado lo que ocurre a largo plazo con el desarrollo integral de esos hombres y mujeres expuestos a drogas desde pequeños.
En cambio, mucho tiempo antes y con aún más desparpajo hemos dicho y creído: "los chirlos son malísimos para los niños", aunque tampoco hayamos demostrado nada de nada al respecto de su supuesto daño.

La ciencia no es aséptica y a veces ni es ciencia. Pero sea lo que sea la estamos usando como criterio de verdad.

Brave New world, here we come again!

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

bravo!! o mas bien: que bravo este post!!

un saludo

tu sobrino m.

2:12 p. m.  
Blogger XavMP said...

Este post es espectacular, lo leo con atención y lo comento en XavMP, porque no puedo estar más de acuerdo, especialmente porque tengo a Santi y Tomás que son unos animales hiperactivos (o viceversa)

10:33 a. m.  
Blogger hna josefina said...

Estoy totalmente de acuerdo con vos. Y poniendo nombre y apellido a personas -hoy respetabilísimas- que fueron muy difíciles en su niñez o adolescencia.

8:12 p. m.  

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