verso converso

aportes incorrectos después de haber caído del caballo...

Y él les dijo: «Así, todo escriba que ha llegado a ser discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.» (Mt 13,52)


noviembre 05, 2004

publish AND perish

El título del post es una variación, no inocente, del famoso adagio “publish or perish” (publica o perece) que regula la ciencia de hoy.

Esa es la consigna, publicar.
Si uno quiere estar en el medio, si quiere ser reconocido por sus pares, si quiere “hacer carrera”, tiene que publicar, tiene que producir. Producir ciencia.
Ocurre que cuando la ciencia es la medicina, esa disciplina que más que una ciencia es un arte y que tiene al hombre como objeto de estudio pero además como beneficiario de su acción, esta presión productiva y exitista adquiere ribetes peligrosos.

No peligrosos para el paciente (o quizás sí y mucho, pero ahora no me referiré a ese tipo de peligro), sino peligrosos para el alma. Para el alma del médico.
A eso me refería con el “ and perish”. Perecer, perder el alma.

Paso a ejemplificar con una experiencia personal reciente y el correspondiente autoanálisis:

Me dedico a cosas graves, soy neurólogo infantil.
He visto en los últimos tres años dos pacientes con una rara enfermedad llamada “enfermedad de Mongo Aurelio”. Se trata de una rarísima enfermedad neurológica de la infancia que afecta la mielina cerebral en forma progresiva hasta el coma y la muerte inexorable en pocos años. No hay tratamiento efectivo. He estudiado a estos dos niños a conciencia y he encontrado en las resonancias magnéticas cerebrales un curioso hallazgo que aparentemente nadie describió antes. He presentado los casos en un congreso de mi especialidad. El supuesto objetivo de estas presentaciones es educativo, compartir la experiencia con los colegas para que todos aprendamos, pero en la práctica no son más que trampolines para los egos y los curriculums. Así funciona la cosa. Así le enseñan a uno desde la residencia.

El segundo paso es publicar estos trabajos, lo cual exige un poco más de rigor en la forma de descripción de las observaciones ya que deben pasar por una evaluación exhaustiva de parte de los editores del respectivo "journal". Hay que escribirlo en inglés, por supuesto.

En medicina, las publicaciones serias
son “indexadas” en un registro electrónico al alcance de cualquiera llamado Pub Med. Allí se pueden buscar los resúmenes de artículos por tema, por enfermedades y por autores! Esta última posibilidad ha transformado al Pub Med en un “quis est quis?” de la medicina mundial, un práctico rastreador de los antecedentes de cualquier investigador básico o clínico. Además, vale aclarar que las únicas publicaciones valederas para los concursos por antecedentes son las que aparecen en Pub Med.

Hace dos meses en mi consultorio veo a un niño de tres años con características que me hacen acordar a aquellos del trabajo sobre “Mongo Aurelio” en vías de publicación. Justo venía pensando lo adecuado que sería tener un tercer caso para que el trabajo tenga mayor peso científico. Este nene, que se llama Jerónimo y es el segundo hijo de padres jovencitos, tuvo una convulsión sin fiebre y a partir de allí comenzó a caminar con inestabilidad igual que uno de los pacientes estudiados. Jerónimo es un nene de mirada dulce que todavía no habla bien. La tomografía que me traen a la primera consulta me sugiere que podría ser un “Mongo Aurelio” aunque quizás se trate de algo mucho más leve. Creo que con una resonancia magnética saldría de dudas.

Una semana después me traen la resonancia...

Stop. Aquí quiero detenerme. En el preciso momento en el que saco el estudio del sobre.

Leamos el corazón del doctor. Examinemos el color de su alma en este instante.

¿Qué resultado creen que alegrará a este miserable?

6 Comments:

Blogger Arp said...

Debe de ser muy difícil para un médico el hecho de estar tratando continuamente con el dolor de los demás, sobre todo si son niños; supongo que habrá que crear barreras 'emocionales', aunque por lo que se ve en tu post eso te es imposible. Admiro a los médicos que no olvidan que tratan a personas

3:25 p.m.  
Blogger Hernan said...

El corazón se va endureciendo. Uno había escuchado que sucedía pero pensaba que no le ocurriría.
Es terrible ir notándolo.

1:49 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

No se preocupe.Los abogados somos peores. Yo, en concreto, siento auténtico "gaudium peccaminosum" cuando embargo a un deudor o ejecuto una hipoteca.

3:42 p.m.  
Blogger Juan Ignacio said...

Los psicólogos tienen un problema similar (no soy psicólogo, mi esposa lo es).
Pero el camino es sin duda "no endurecer el corazón", al menos no hacerlo como una decisión, no hacerlo adrede.

SÓLO PODREMOS REALMENTE SALVAR A ALGUIEN SI NOS INVOLUCRAMOS CON ÉL.

¿De qué sirve un descubrimiento que salve a 1.000.000 de personas si no tengo amor?

¿De qué sirve un descubrimiento que salve a 1.000.000 de personas si YO no amo a 1 persona y me alegro por su mal?
Se salvarán 1.000.000 (quizás), pero yo pereceré.

No soy quién para dar consejos, es sólo que creo que estas palabras no son mías; tengo esa pretensión.

12:32 p.m.  
Blogger Juan Ignacio said...

Podrás curar a alguien de una enfermedad (quizás) si creas barreras emocionales, si te olvidas que tratas con seres humanos; pero no podrás salvarlo, ni salvarte.

Y aún eso está en duda: si realmente lo curás modificando el efecto físico de la enfermedad. Que quizás la enfermedad esté más adentro. No podemos sacarnos la vergüenza pintandonos la cara para que no se note lo sonrojados que estamos.

12:42 p.m.  
Blogger Hernan said...

Creo que se están mezclando las cosas a partir de mi comentario.

Una cosa es la presión del cientificismo y sus deformaciones en la medicina actual (que es sobre lo que quise ironizar) y otra, mucho mas profunda que incluye lo anterior, es el cuestionamiento de la medicina postcartesiana: el hombre-maquina como sujeto de cura, la negacion del alma, el acto medico cada vez mas frio y mecanizado, el concepto de transferencia y contratransferencia etc, etc...

Esto da para libros enteros.

Lo cierto es que la gente deberia tener una vaga idea de lo que elige cuando opta por su prepaga cara. Os aseguro que encontraran poca humanidad alli.
Tecnología sí.
Pero alguien que de verdad quiera y pueda ocuparse de tu sufrimiento con tiempo, pericia y amor, nones de nones. Eso no rinde en una empresa.

Para pensar

9:12 p.m.  

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